No vuelvo a escribir cartas.



La primera vez que escribí una carta fue en 6to grado. Un ‘convivir’ que había organizado el colegio de monjas donde estudiaba en ese entonces. Había que escribir sobre algún compañero de clases de quien le tuvieras desprecio para poder ‘drenar’ todo ese odio y poder llevarnos bien ‘entre hermanos’. Yo escribí una para todos, pero de lo positivo que era estudiar con ellos. Sin embargo, ellos fueron lo contrario. Conté ocho que me decían que no les caía bien porque no siempre se deber ser “la payasita del salón” y que no a todos les gusta ver payasos. El resto hablaba de mi gordura. No viene al caso.

Y me di cuenta de eso por ese ‘convivir’, por esas cartas. El destino y sus maromas…

Las cartas que he escrito han sido pocas. Quizás 4 o 5. Quizás más, pero que no han tenido destinatario. O quizás ninguna, porque no se le pueden llamar cartas cuando el que las recibe no las lee con el mismo sentimiento que lo escribe quien los manda.

Nunca he escrito cartas de odio, siempre todo lo contrario. Siempre escribiendo todo lo que hay dentro de mí. Pero he visto que esas letras, esas palabras con las que escribo se desvanecen al pasar de los meses una vez leídas por el receptor. Y llega el momento en el que te arrepientes de haber escrito todo aquello y hasta sientes culpa porque esa idea nunca tuvo que existir.

Y quieres cambiar todas aquellas palabras en odio porque al parecer la vida funciona así, en retrógrado.

Hace unos meses decidí escribir una última carta. No recordaba lo que la vida haces después que la entregas. La escribí a mano; un modo tonto-arcaico comparado con la tecnología que ahorita existe. Pero quice hacerlo así, algo ‘diferente’.

Se la escribí a un amigo (o eso creo que es/era). Con todo el amor de amistad que éste significa. Escribí anécdotas y lo agradecida que estoy de su amistad. Escribí lo bueno que él ha influido en mí. Escribí tantas cosas, que nunca pensé que la amistad pudiera llegar así.

Y parecerá contradictorio, pero no me arrepiento de todo aquello que le escribí. Allí dejé mi alma –tóxica o no- siempre le fui fiel a esa amistad.

***

Eras/eres mi top 1. Y es lamentable que las cosas hayan fluido así. Supongo que sí como mierda. La como desde hace cuatro años desde que te consideré como amigo. Yo he dicho cosas que me arrepiento, pero hay otras que no. Y cuando te hablo a ti no me arrepiento de nada, salvo a veces, así como ayer…

Siento que, si a mí me funcionó una cosa, pienso que a los demás también le funcionará y es por eso que digo lo que digo…

Parece mentira que ese comentario tan superficial-marico que te dije pudo romper una amistad. Hay que ver que el destino da golpes bajos, pero dejan un dolor inmenso.

Nuestra amistad se estaba desgastando, lo sé. Y no sé si ambos estábamos apresurando a que se degastáse definitivamente. Ya no soy tu amiga y voy aceptarlo. No te deseo nada. Solo que te siga yendo mejor como siempre te ha ido. No tengo celos de nadie.

Solo espero que sonrías como yo te hice sonreír alguna vez.

Doy por terminado nuestra amistad.
Que las canciones que alguna vez hicimos nuestras se vayan a la mierda.


Chao.



Estoy seca.


Tengo 26. Ya hace ocho años de este blog. Escribiendo lo que hay dentro de mí, escribiendo las risas, dolores, aventuras que algún tiempo tuve y que si me permite la vida seguiré teniéndolas y dejándolas aquí.

Han pasado muchas cosas; lágrimas y arrecheras, pero nada de amor. 

El amor… y quisiera ponerme maldit*, pero en este momento no lo tengo, no lo siento. Reviso dentro de mí y no lo encuentro. Ese amor que me hace encaprichar, ese que hace que escuche música deprimente, ese que me hace llorar cuando leo metáforas o ese que me hace ver películas en el que el final los protagonistas conviven todavía con las chispas que alguna vez los unió.

Nada. Estoy seca. No siento. No me duele nadie. Nadie me encapricha, las canciones me saben a agua, las metáforas me parecen estúpidas y ya mis lágrimas se volvieron como las películas: ciencia ficción.

Ando indolora. Sin sabor. Sin gustico hacia la vida. Me da arrechera mis 26 años. Me da arrechera escribir en mi blog después de meses esta mierda de post. De igual forma de haber escrito sobre el amor no dejaría de ser mierda. Tampoco el blog.  …ni yo.


 

¿Quieres tabaco o vela?.



Ella: “Tranquila, las brujerías duran ocho años. Luego se cae por su propia cuenta. A menos que la persona vuelva a removerlo”. Yo: Pero según mis cálculos llevo casi cinco años. ¿Tengo que esperar tres más?...

     Hace unos años conocí el problema de una conocida sobre su marido le montaba cachos. Era la segunda vez, pero con segundo hijo incluído. Esta vez –al parecer- era el definitivo. Ya no lo perdonaría. Su familia se estaba viniendo abajo. Entre el divorcio, su hija emborrachándose casi todos los días, el hijo menor ya no hacía caso, en fin, se estaba desboronando esa familia feliz que algún día fue…

Una amiga de ella le recomendó ir a una bruja (desconozco si era santera-palera-oloquesea) “Anda pa’ que te léan el tabaco’ le dijo. Ella no es muy creyente, pero fue. Era tanto el peo que no titubeó en ir. Hasta el sol de hoy se ha mantenido con ella. Actualmente sigue con su marido, su hija casi no sale y su hijo estudia dos carreras. ¿mal?

Yo viendo esa referencia y porque siempre me he dicho de ‘que vuelan vuelan’.  Un día fui. Estaba con su hija y la acompañé a la casa de esta ‘brujilda’. Aunque les soy sincera desconocía que iba a camino a casa de ella. Cuando llegamos veo que le están haciendo unos baños a una amiga de ella. Y yo: bien, ok. Pero también estaba mi conocida. Y me dice en forma de broma: ¿quieres chequearte? Y yo: ¿por qué no?. Ese día estaba allí por espontaneidades de la vida y no quería desaprovecharlo.

Luego de que terminara los baños de mi conocida, la hija y su amiga. Me dice: Vente, pues. ¿quieres tabaco o vela?. Yo como no soy muy amante del olor del tabaco decidí por vela o ‘la luz’ como le dicen por allí.  Me di cuenta que tiene pocos santos y otros que no parecían en una tablita. No sabría decirles quiénes eran. Yo desconozco mucho de ellos y para mí todos las vírgenes se parecen, fin. Prendió la vela. Estábamos en su sala-comedor. Como yo no tengo nada que ocultar le dije a mi conocida que me podía acompañar. Con tal, qué tanto podría decirme.

Rezó cosas, muy rápidas, no pude escuchar bien lo que decía. Pero sí le entendí cuando dijo mi nombre completo (que ya anteriormente yo le había dado). Comenzó a decirme nombres, descripciones de personas, yo no recordaba, momentos en los que yo he estado, los novios que he tenido: “Has tenido cuatro novios. Uno de ellos bajito, blanco, cabello lisito.” Y yo: Sí, yo sé quien es. ¿qué pasó con él?. Y seguía diciéndome cosas: “A ti te echaron una brujería con santos. Yo con santos no trabajo porque ellos matan animales y hay que ir a cementerios y eso no es lo mío. Esas personas que trabajan con eso mueren de cáncer. Pero aquí se ve clarito que te hicieron un trabajo. Pero tienes un protector arrechísimo que no deja que caigas en eso. Estabas con unos amigos en un sitio donde había como una playa, cerca una cancha. Tenías un sombrero. Te echaron algo en una bebida, pero no te hizo efecto porque tu tienes a alguien que te cuida. Te tomaron una foto en esa reunión y con esa foto, te hicieron la brujería”. Yo: (SORPRENDIDA). ¿pero cómo es la persona? ¿dame nombre, descríbe?. Ella: “Es una mujer, muy así, como foshuelearepa, trigueña. Ella te odia por el simple hecho de que le caes bien a todo el mundo. Ella también hizo ese trabajo para verte perraencelo, gordayfea, sin amigos”. Yo: (SORPRENDIDA). ¿pero qué hago? ¿cómo tumbo yo ese trabajo?. Ella: “Déjame consultar y recomendarte a otro porque yo no trabajo con eso”.

Y bueno, no es que yo quiera decirles: miren, recomiendo a esta bruja porque sabe y esas cosas. Yo respeto a cada quién y en sus creencias. Pero les aseguro, que todo esto que le estoy escribiendo en este momento ha pasado de verdad. Y puedo dar fe que desde ‘esa reunion’ yo estoy gorda, ya esos panas han desaparecido y bueh… lo demás se cuenta solo.

Yo siempre he creído de que hay ‘cierta’ verdad en eso de los fantasmas, porque sinó ¿cómo se explica de que hagan cuentos, películas y testimonios?.


Por otro lado, jamás me hubiese imaginado que una persona puede mandar hacer una brujería porque ‘les cae bien a todos’. ¡Por favor, qué infantil!. Yo jamás le he hecho mal a nadie para que me arruinen la vida así. Me la ha arruinado por casi cinco años. Qué arrecho… y de seguro esa caraja, delgada, casada y hasta con hijos. Porque sé quien es, pero los años de la vida que no la he vuelto a ver…

La verdad, le doy gracias a Dios que yo vengativa no soy. Pero de tener la oportunidad de ‘tumbareltrabajo’ no quisiera que se le devolviera el mal. Que el karma se encargue de su alma…

PD.: Es lamentable que yo no conozca un ‘santero’ y que no cuente con plata suficiente para hacerme el ‘despojo’ o ‘tumbatrabajo’. Porque ya quisiera de una vez vivir…



…años sin cog*r.

"Cuando yo estaba delgada"


El diario de una exflaquita.

Hace unos meses un amigo me dijo: “Morocha, tu deberías abrir un blog que se llame Diario de una ex flaquita”. Sobreentendiendose que ya llevo unos cuantos años que no lo soy.

Él siempre me dice: “cada vez que hablas de novios o jujús dices que ‘cuando estabas delgada’. Que ‘en el año tal cuando estabas delgada’, que hasta te la tirabas de put* porque siempre regresabas a tu casa con alguien que te habías levantado esa noche en el bar de turno. Siempre me has dicho que no tirabas, pero que sí te dabas los besos y le hacías el oral. Pero siempre, siempre comienzas el cuento con que ‘cuando estaba delgada’. Abre un blog y escribe ese antes y después. Esa infelicidad”.  

Yo le tomé la palabra, pero lo haré en posts. No se cuántos post surjan de este tema, pero bueh, al menos lo intentaré.

No es la primera vez que escribo sobre mi gordura. Antes lo hacía, pero sin darme cuenta que estaba delgada. Ahora que lo estoy, me arrepiento de no haber aprovechado esos momentos. De no haber tenido un romance con aquel zuliano, de no tirar tanto con mi tercer novio, de no ir mucho a la playa-piscina, de no dejar que me vieran por mas de dos minutos mis senos, de celar…

Mi mente de gordita siempre ha existido incluso cuando no lo estaba. Es por eso que cuando estuve delgada me cohibí varios romances porque ‘me sentía gorda’. Mi cabeza decía: ¿te imaginas que quiera tener sexo?  ¿Cuándo te vea la panzota? ¿la espalda? ¡por Dios! La espalda horrorosa que te gastas. Esas piernas, terrible. Das asco. Mi autoestima en su punto mas bajo.

Lo de flaca-demacrada fue cuando tenía entre quince y dieciséis años, lo de ‘delgada’ cuando cumplí los diecinueve o veinte. Pero mi etapa más ‘wild’ fue en esa etapa de ‘delgada’. En el que conocí más a fondo el bochinchito, el sexo y la sociedad.

Recuerdo que salía casi todas los miércoles a sábados por la noche. Sola, a tomar a solas y a suspirar por el idiota que me dejó. Siempre andaba despechada. Siempre se me acercaba un hombre y me preguntaba: ¿qué tienes? Y yo solo me limitaba a responder: Estoy despechada. En su mayoría terminaban ‘aconsejandome’ y dándome de tomar para que acto seguido terminar en su carro besándonos, entre otras cosas…

También me induje en el movimiento rocanrrolero. No faltaba el rockerito que me quería cog*r. La mayoría sin carro, pero querían en el césped, banquitos de residencias, ‘en la casa del pana tal’, en azoteas y así…

En resumidas cuentas, en esos días de delgada era la ‘cogible’. Lo que ahora estoy totalmente lejos de ser.

Yo puedo contarles las innumerables: ‘Cuando yo estaba delgada’ en este post y escribir dos líneas del ‘ahora’ desde que soy gorda. Refiriéndome en cuestiones del amor-sexo.

Es que en mi vida había tirado más cuando estaba delgada que gordita. Y eso que me sentía gordita, pero tiraba. Así, como que si no hubiese un mañana…

Yo me volví gordita y con ello se fue mi encanto. Ya los hombres no me ven como antes. Ya en los bar de turno no me preguntan: ¿Qué tienes? ¿te pido un cocktail? O al menos, el tú me gustas…

Ya ni los hombres feos se acercan, ni los ebrios que te ‘ven bonita’. Nada. Eso se acabó. Años sin saber que es ser cotejeada, años sin que me seduzcan o de yo seducir, años… años… años…

¿Cómo hacen esas gorditas que singan a cada rato? ¿Que tienen novios que están locos por ella? ¿Que no le son infiel? ¿Que le piden matrimonio? ¿Que les queda bien la ropa? ¿en donde regalan autoestima, vale?


PD.: …años sin cog*r.

No te aferres.


“Así es la vida, morocha”

En estos días estaba pensando en él –en mi gay favorito-. Pensaba que teníamos meses sin vernos, en que me estaba malacostumbrado a sus favoritéos, a sus retwittéos, sus DMs, sus mensajes de textos, en fin… me estaba malacostumbrando a él.

Todavía –a veces- siento que lo escuchara hablar. En esos momentos que estoy en la buseta, cuando mi cabeza está en reposo, me vienen frases características de él y me sonrío un poquito mirando hacia los lados para no sentirme tan tonta.

Yo no estoy enamorada de él, pero creo que de ser otras las circunstancias estaría perdidamente enamorada. Él a veces hace que pierda la cabeza, me vuelvo estúpida, intensa, loca por agarrarlo y caerle a besos y decirle ¿por qué me haces esto? ¿por qué eres gay? Te odio.

Pero es entonces luego de que él me sienta y me dice: “Morocha, cálmate, nosotros solo podemos ser amigos. Soy marico. Entiende.”. yo caigo en cuenta, me fumo un cigarro y pienso que es imposible…

El hombre perfecto es gay.


La bisexualidad no existe. O te gusta una vaina o te gusta otra, pero las dos no.

En estos días un amigo me decía: Morocha, no te metas en tramoya de maricos. Eso me lo decía mientras yo había terminado de comentarle una vaina que leí y me pareció desagradable.

Desde hace un tiempo he estado rodeada de maricos. Mi mejor amigo se declaró gay hace dos años y medio y por esto que me he visto en ese ambiente. Él tuvo novias antes de declararse. Es por eso que él dice ser bisexual, aunque yo no crea eso.

No se crean. Me he llevado mis cuantos insultos por decir que no creo en la bisexualidad. Pero, luego de seguir como a tres psicólogos en el Twitter vas creyendo poco a poco de que verdad existe.

“Uno nace bisexual” twitteó un día un psicólogo. Creo que era más bien citando a Freud. No estoy segura. Continuó: “Uno nace bisexual, en el camino es que te vas desviando para cual te sientes atraído”.

La verdad yo siento que soy heterosexual hasta la última fibra de mi ser. En preescolar sentí celos porque ‘José Gregorio’ le gustaba ‘Jenni’ y no yo. En Primer grado me gustaba ‘Carlitos’, en segundo ‘Richard’ y quinto ‘Fernando’. En octavo ‘Linares’ y en noveno ‘Torres’. Y así sucesivamente.

Hace un tiempo una pana bisexual me dijo: “Moro, lo que pasa es que tu no has estado con una mujer que te lo haga bien. Además la mujer te comprende más que un hombre.” Comentario trillado hasta el sol de hoy.

Yo estuve en un trío con dos y… seca. Ni escalofrío me dio.

No es necesario estar con una mujer para saber que no hay ‘chiste’. Los dedos, solo eso. Los dedos. ¿y qué más? Nada.

Al final, lo que importa es el amor. El feeling que hay. Las caricias y el toquetéo. Que sencillamente lo puedes hacer con un hombre. Es lo mismito, pero a diferencia que este viene con puya.

Simplemente no le encuentro el chiste de ser lesbiana, pero sin embargo, los respeto. Hay mujeres que se dejan ver. Yo me las buséo. Un psicólogo dice que eso no es tener dudas de tu sexualidad, es como cierta envidia sana que tienes de ella. Y bueno, la tendré…

Mis padres son homofóbicos, mi familia es un poco cerrada en cuanto el tema, mi hermana tiene misteriosa procedencia. Yo, los paso, me caen bien, normalito…

Tengo una fijación con los hombres maricos, pero no los fuertes, tranfors, loca, no, por los que son seriecitos. Creo que hasta esta fijación tiene nombre en el diccionario. Qué arrecho… Yo y mis imposibles…

 Tengo cierta admiración por los hombres gays. Se fijan en otros hombres, tienen sexo anal y se cuidan de sí mismos más que una mujer.

Es que en definitiva, en mi otra vida quisiera ser hombre y gay…

PD.: Las tramoyas entre maricos son las peores. Te echan abajo con cualquiera. Caer en la lengua viperina de una de ellas es matarte lentamente. Mantente alejado. No las provoques.

Besos…
 

Al ‘raton moral’ hay que tenerle miedo.


Es un estúpido por haberte dejado. ¡bebamos!...

Hoy en día tengo 25 años. Sola, gorda y fea. Sin trabajo, ni novio y ni cincuenta bolívares para comprar cigarros. Y lo más importante, años que no me han roto el corazón. Años sin sentir ese despecho maldit* que acaba con el alma, con los huesos, con uno…

Y les soy sincera, a veces extraño el despecho. Uno llega a estar tanto tiempo ‘despechado’ que comienza a malacostumbrarse y se ha de sentir bien con ello. Pero tengo dos años que no me siento así. Y puedo agradecer al respecto.

El despecho para mí en cierta forma me gusta porque me hace abrir Microsoft Word y me hace escribir. De lo que siento, de lo que veo, me hace drenar, me hace darme cuenta en lo que esta mal, en lo que estoy bien, en lo podrida que esta este mundo con los hombres, en lo existencial que yo podría llegar a ser…

A veces no entiendo los despechos de otros. Hay unos que le dan por salir a destruirse con sus amigos y otros que le dan por ver televisión, escuchar música e ir al cine con su mejor amig@. Yo soy más del primero que del segundo. Creo que de sufrir el segundo me estaría ahorcando con la sábana de la cama –hipotéticamente-.

Creo que los que tienen el primer tipo de despecho olvidan más rápido. Están más activos, con su cabeza pendiente de una bebedera, pendiente de quién compra qué, en dónde es el point para reunirse y que de seguro conocerá otras personas que hablarán de cosas ‘interesantes’ que no sea del ‘desamor’. Este despecho da el ataque cuando uno está más prendido que borracho. Al ‘ratón moral’ hay que tenerle miedo. Este despecho aunque no lo crean tiene horario. Dura alrededor de cuatro a cinco horas al día de los findecitos. Mis despechos son así con la diferencia que regresan al otro día con todo y resaca, L.

Mientras que el segundo, creo que es más tipo despecho de entregarse. Es el despecho más intenso. Este despecho te va a matar lentamente si tienes una vida rutinaria, por ejemplo: llegas a las cinco de la tarde del trabajo y ves televisión, o escuchas música o sales al cine; date por muerto. Y más con ese celular al lado sin sonar. Tienes tu cabeza más en qué quieres escribirle para ver si hay oportunidad de volver que en vez de buscar cosas que hacer; de entretener la cabeza en otras cosas. No me pregunte ¿qué cosas? porque yo nunca he podido hacer esto.

La verdad es muy distinto cuando no eres tú el despechado si no algún conocido. No sabes qué aconsejar ya que tu eres el peorcito en cuestiones de despecho. Por ejemplo: Yo siempre soy la que sufre, la que se entrega al despecho, la que llora, llama borracha, cuenta todo el peo, la borracha-impulsiva pues, y no como el ‘reservado’ que está como si nada en la vida, como que no le doliera. Yo no pudiera. Yo tengo que decir lo que siento porque sinó, no estoy bien. Escribiendo(le), contándoselo a una amiga o a un extraño en alguna bebedera, pero desahogándome.

A veces uno no sabe qué reacciones pueden tener las personas más allegadas a ti en cuanto al despecho; ya que en tu vida, en esos años que tienes conociéndose nunca la has visto despechada. Esa persona te ha visto en tus peores momentos de despecho, te ha calado las borracheras, los vomitos, las canciones, los gritos que le haces al ex que no está, en fin, todo, pero nunca sus despechos.

Uno no sabe qué hacer, qué decir, qué aconsejar. Yo no sería la persona adecuada para aconsejar ya que la cago a la hora de despecharme. La cago de forma considerable que sería estúpido de mi parte aconsejar lo que hago.

Yo simplemente lo que puedo hacer es acompañarlo en su despecho mientras bebo, fumo y le digo: Es un estúpido por haberte dejado. ¡bebamos!...

Tú, mi gay favorito…



Un domingo de agosto.


Lo conocí hace casi un año, en esos días de ‘no-planificar’ en el que solo me dijeron: “Morocha, piscina, ponte tu trapero y vámonos”. Yo ya con lentes, sombrero tropical y cigarro me anoto al encuentro de ese día espiritual.

Pasó que el carro donde iba se colió, el pavimento estaba húmedo y se le fueron los frenos. Chocamos, pero nada grave, fue contra un muro no muy relevante, pero que sí le dolió tanto a mi amigo -el dueño- como al carro. El carro después de eso nunca prendió. Un pana que se encontraba con nosotros decide llamar a uno de los que iban al encuentro de la piscina y, bueno, era él… mi gay favorito.

Sonará muy ‘amor a primera vista’, pero el pana ya me lo había pronosticado: Te va a encantar, es gordito. Sabiendo que para nadie es un secreto que me gustan los gorditos.

Sí, me intimidé, no lo negaré, un desconocido que llenaba mis expectativas de hombre para poder vaciar todo este cúmulo de amor que desde hace algún tiempo tenía, había aparecido. Fue una chispa de esas así inexplicables pero rica. No sé cuantos cigarros pude fumarme, tres quizás seis, no lo sé. Mis nervios no cabían en mi esa tarde entre él y lo que estaba sucediendo con el carro…

Recuerdo que al final estaba montada en su carro, conversé y conversé y entre bromas vi que se sonreía, no paré. Recuerdo que acompañábamos a mi amigo –el del carro accidentado- a su apartaco y mientras lo esperábamos se acercó una mujer y le dijo: Hijo, no te estaciones aquí porque ayer como a esta hora me robaron. Nos miramos y fue casi de inmediato que reímos. Estábamos congeniando. Yo estaba de nuevo camino al amor…

Y así reímos en toda esa tarde de un domingo de agosto…

Era evidente, no quería admitirlo, pero era evidente, era gay. Me lo confirmaba su gesticulación y mucho rato después mi amigo. Yo no quería creerlo, es más, decidía evadir ese pensamiento de mi cabeza.

Ese día quedó allí, hubo intercambio de twitter y nada más. No pasó nada, o bueno sí, él me gustaba.
Par de meses después todo regresó, él regresó, un DM de él lo confirmaba: Pásame tu número. Y desde allí se han hecho un conato de anécdotas que jamás podré olvidar.

La anécdota del cine, de ese día en la casa de uno de sus mejores amigos, ese día en su trabajo, ese día en la bomba de Plaza mayor, ese día en la exposición de arte que dijiste: “Si yo fuera hetero, fueras mi novia” y yo te contesté: “No, terminaríamos al tercer día”, ese día en la arepera: “morocha, dame un beso” y yo me negué, esos días  que estuvimos molestos, y que me daba golpecitos de pecho por no poder hablarte, que era como iman que quería que me acercara y te dijera: dejémonos de estupideces, hablemos. Esos días de carnaval que fueron -para mí- los más intensos, tramoyerísimos y que si se puede decir un chiste malo pero que da risa en esta historia.

Esos días de carnaval…

Yo sentía que le gustaba, pero era algo remotamente imposible. Era imposible y aún lo sigue siendo.
Recuerdas cuando te dije aquella noche en tu trabajo: Podría escribir sobre ti. Y se queda corto todo este post para decir lo bien que me haces sentir. Quitando todo lo relacionado al romanticismo que pueda dar entender este escrito.

Últimamente pasa algo conmigo. Contigo. No le quiero llamar desilusión, porque ya comenzando el párrafo de las anécdotas es un chiste que se piensa, pero no se cree. Ya no siento la chispa. Esa de cuando me monté en tu carro aquel día que nos conocimos. Esa que sentía cuando me escribías, esa cuando me dijiste por primera vez: Morocha, ¿por qué soy gay?, esa  cuando me pediste aquel beso…

Han habido cambios en ti que ha hecho que me aleje. No sé hasta qué punto pueda que me retire de tí, pero aunque lo debí hacer mucho tiempo cuando mi amigo me lo advirtió y que ahora tenga esa intención de hacerlo me nace como una angustia que no sé que va pasar cuando te vea y mi cabeza haga flashbacks de tus frases características que me hacían/hacen sonreír.

Aunque no seas hetero y que ni exorcitandote, ni tomando pastillita podrá convertirte, siempre serás, mi gay favorito…

P.D: Este post se realizó a comienzos de este año. Lo tenía en mi celular en el cual se robaron. No es el original, pues se fue allí con otras cosas de mi vida. Pero algo así decía…
P.D2: #NP Rubí - Babasónicos

Te quiero, R.

Pasado, cállate.



Muchas cosas han sucedido desde mi último mi post. Tengo nuevas amistades, tengo nuevas sonrisas, mi aspecto físico ha cambiado, ando más hormonal que nunca, ya casi estoy por graduarme, y bueno, sigo sin novio…

Los hombres por los cuales han sido inspiración en este blog han hecho sus vidas. No me quejo, siguieron adelante, cosa que aún yo me he negado hacer. Casados ya con hijos, y que según su Facebook son felices. Solo uno sigue soltero, pero es empresario y ya tiene su carro y su apartaco. Cada quien es feliz a su manera.

Mi felicidad al parecer es estar menstrual. Creo que me acostumbré a ese mal hábito. Si mi autoestima por meses me permitiera ser feliz, este post no existiría, pero no, se empeña a estar bajo.

No sé cuantas veces lloré el año pasado y comenzando este. Escribiendo este post solté mis cinco minuticos de lágrimas. Porque solo recordar que las personas que una vez estuvieron a mi lado hicieron su vida y yo siga aquí estancada en mi miseria me hace tirarme en el suelo, quebrarme y comenzar trancarme por no permitirme llorar. Pero lloro, y grito y solo me sale: ¿por qué a mí?

Esta depresión que tengo no tiene nombre. Mi depresión mental poco a poco me va consumiendo y no sé hasta donde dejaré que me consuma.

Yo jamás me quejaré de ellos, por muy mal que yo me haya sentido a su lado. Creo que son los mejores novios que he tenido. Y si le pasaron cosas buenas en este trayecto de sus vida es porque nunca estuve equivocada.
A las personas buenas le pasan cosas buenas. Excepto los que cargan karmas de ancestrales, padres o porque simplemente es karma.

Qué arrecho, escribiendo este post me siento la mujer más fracasada emocional del mundo. De seguro por algún huequito me están mirando diciendo: “Jajajaj, mira Yaner, gorda, sola y fea. ¿cómo hubiese sido mi futuro si todavía estuviéramos juntos?”

Bueh… normal.

Mi instinto.

¡no contabas con mi astucia!


Lo repetí en mi post anterior. Mi infierno es mi inseguridad, pero mi cielo es mi instinto. Puedo contarles innumerables anécdotas –si se le quiere llamar de alguna manera- pero las he pegado. Es como tal cual vidente y los números de loterías.
No sé si es porque seré pisciana y dicen que nosotras tenemos esa habilidad para lo extrasensorial y esas cosas… pero mi instinto no me falla y cuando me falla eso es porque seguro fumé monchis jejejej.
Pero hablando en serio, con todo esto lo de el gordi, él hace que dude, pero no lo logra. Hay días que me pone cabezona, pero no lo termina de lograr. Hasta que un día le dije: NO QUIERO QUE ME VEAN COMO UNA CABRONA.
Él se limitó a decir: Yo no te veo cabrona. Pero sus hechos confirman que piense otra cosa.
El Twitter. Bendita mierda que me hace odiarla y amarla a la vez. Porque no sé si agradecerle u odiarle por hacerle mal a mis huesos.
Imagino que pasará lo mismo si de éste no existir y estuviera entregada al Facebook o quizás, con otra red y así. Y todo por mi estúpida inseguridad. Pero es que… no soy tan tonta, yo sé cuando va dirigido un tweet conmigo. Hasta sé descifrar cuando es un vil copy-paste y se me sale el clicheroso: es un tweet que va dirigido a mi y otras tres más… Y maldigo ese momento, maldigo porque no quisiera, no quiero, complicarme.

Nota: Post hecho hace dos meses atras.

Me quedé con las ganas.

Quedaron cosas por sentir...



TENGO MIEDO. Tuve miedo de responderte esa noche lo que me pasaba por la mente. Sí, tenía miedo de responderte ese seco POR QUÉ?. Ese por qué que ya me lo veía venir, pero que solo esperaba leerlo. Te respondí mentalmente: Tengo miedo de enamorarme de esas canciones que sonaban esa noche que nos vimos en aquella ciudad, en aquel apartaco, en aquella cocina… Tengo miedo de ponerlas en mi reproductor y seleccionar el botón de repeat todas las semanas y me hagan recordarte. Babasónicos, Drexler y Carla Morrison. Tres canciones puntuales: Risa de Babasónicos, Don de Fluir de Drexler y Una salida de Morrison. Tengo miedo de recordar siempre cuando decías: Puedo aceptarte todo, pero que escuches Babasónicos no. O, cuando dijiste que el que me conoce sabe que yo no bebo sentado. También de recordar cada uno de tus tatuajes, en especial ese que muestras con orgullo de A Perfect Circle. Tengo miedo de que te llevaste una imagen de mi que aborreces…
No culparé a nadie, culparé a la sangría porque no dejó que te sintiera dentro de mi…
Me dormí... y no te sentí.
Quedaron cosas por sentir, sí. Para mi sí, no recuerdo sentirte dentro de mi y quiero, solo por este momento que me concedieras una oportunidad. De volver estar juntos, sin hablar, solos tu y yo y si quieres, esa botellita de vino que no se tomó, los marlboros, en silencio. "Como panas", como ‘por una noche’, como ‘última noche y ya’…

Yo no voy a volverme a enamorar jamás.



Quiero casarme con un hombre como tu.



Yo no voy a volverme a enamorar jamás. Así me dijo mi chico de los veintitantos no hace mucho. Me cayó como agua fría ese comentario. Y eso mientras le decía: Quiero casarme con un hombre como tu
No sé si fue para seguir recordándome que no me haga ilusiones y que solo obtendré de él son solo sus besos, caricias y su sexo, más nada. No lo sé, no sé si es por eso. Pero, sin embargo quisiera poder encontrar que él vuelva poder amar, al lado mío o sin mi. Lo quiero tanto, tanto que me gustaría que hallara el amor y se quite esa frasecita mezquina de la cabeza.
Yo nunca he logrado que se enamoren de mi, o quizá sí, pero no correspondido. Lo que me pasa constantemente a mi. Lo que me pasó con Él…
En anteriores posts he hablado sobre casarme y con Él. Lo que escriba aquí ya sería repetitivo. Pero bueh, yo sé que ÉL conmigo solo tiene otras motivaciones lejadas totalmente de mi deseo.
Y ya no escribiré más sobre el tema, porque me hace sentir más vacía de lo que estoy. Hasta se me viene esa frasecita que quizá si lo repito tres veces se me cumple, ¿verdad?.
“Yaner, quisieras venirte a vivir conmigo…” jejejej
Qué ilusa.

Qué tonta.

Qué disparate…

PD: Quedaron preguntas sin responder, gordo. ¿Quién te hizo tanto daño para que no quieras volverte a enamorar? Deberían de darle cadena perpetua…

Enamórenme primero.

Yo no soy frígida, solo que me gusta que haya sentimiento.


Yo no sé como hay chamas que pueden tirar sin tener ningún tipo de sentimiento, de gusto. ¿Cómo pueden?
No quiero meter horóscopo en todo esto porque sería demasiado absurdo, estúpido y un tanto fuera de contexto. Sobreentendiendo de que –me imagino- que habrá prostitutas piscianas pues.
Pero yo no, yo no podría. A mi me tendría que llamar mucho la atención un carajo para hacerle –al menos- el ‘jácalo-jácalo’(sexo oral). Yo he tirado seis veces en mi vida. Con tres relaciones estables que tuve, dos que fue affair y una que aprendí lo que era malpolvo. Pero TODOS, absolutamente todos me gustaban y había más que sentimiento –solo- con los tres primeros.
Yo tengo que estar muy enamorada o que me guste lo suficiente para estar con esa persona. De lo contrario: chaolín contigo. Jamás veran mi milhoja desvanecerse entre su pepino y dos papas, jejejej.
Una vez se dio con mi mejor amigo. Pero eso sí que fue tétrico. Es que nada, ni se humedeció, nada. Y eso que besa sabroso jejejej. Pero nada. No lo hemos vuelto a intentar porque ya queda como anécdota y de mi parte no se repetirá aunque él quiera que sí jejejej.
Entonces, el que quiera sexo conmigo, enamórenme primero y regálenme saliditas a cenar con vinito, marlboro, bossa y velitas, jejejej…
Besos…
;p

Eres un Copy-Paste

CHAO.-


Estuve saliendo con ese chico con nombre de taliban. El que me ha leído mis anteriores post ya sabrá de él. No recuerdo muy bien cuánto tiempo estuvimos ‘saliendo’, si seis u ocho meses.
Esto de ‘relaciones a distancia’ es difícil de llevar la cuenta. Pues, todo se basó en más chatéo que en vernos. Si quito las otras oportunidades que –no teníamos nada- y cuento las veces que ya estábamos pendientes fueron cinco o cuatro. Sí, puede que hayan sido cuatro. Ese de ese concierto no debería de meterlo, estuve veinte minutos a su lado sin remediar palabra y se fue. En fin, cuatro.
Las tres primeras admito que me gustaron, la última no tanto. De allí ya han pasado un mes y medio y no se ha formalizado ‘el si viene o yo voy’. Y bueh, y he allí el producto de este post…
Mi primera relación de noviazgo -El idiota-.
No soy persona de estar exteriorizando mis afectos en público, sin embargo cuando estábamos solos, sí. Aunque cuando bebíamos puede ser que dejaba fluir ese cohíbe que no hacía cuando estaba sobria. Me desinhibía pues. Me reclamó una o dos veces ese tipo de actitud que yo tenía. También me reclamaba que no veía interés de mí hacia él. Pues, ‘no lo celaba’ o ‘no estaba pendiente de él’. Y yo ¡cómo estaba enamoradita de él!… Con decirles que el despecho más largo que he tenido ha sido el de él. Y él reclamándome que estaba desinteresada… Psss, ta’loco…
Yo sí lo celaba, que él no se daba cuenta era otra cosa. Creo que como tres veces se lo dije, pero no modo alterada ni mucho menos. Se lo decía con voz chiquitica, de esas de cuando quieres que te regalen un heladito jejejej. Nunca le hice shows de celos en público y que venga y lo confirme. Dirá lo que les digo: Ella nunca me celó.
Me describirá como antiparabólica-mongólica jejejej. Y aunque me de risa, sí me lo tomé en serio.
Creo que hubo una vez que sí le reclamé. Estábamos en la calle con unos panas. Pero lo llamé aparte y le dije cuatro vainas. Él era/es una figura pública y tenía que contenerme. Uno sabe a lo que se enfrenta cuando sale con una persona de ese nivel. Aparte que era mi primer novio, entonces, toleraba algo. Aunque admito que a veces me pasaba de tonta y gafa. Enamorada al fin…
Me reclamó una vez que porque era ‘seca’ cuando estábamos solos y entre panas era divertida. Yo sí les soy sincera nunca me di cuenta de eso. Hasta que llegó el segundo novio y me percaté que era cierto.
“Cuando estamos solos eres una cosa y cuando estamos bebiendo entre panas eres otra. Más divertida y más sexy”. Eso me lo dijo la noche que me terminó -el segundo-.
Y yo me dije: Coño, dos no puede ser casualidad. Y lo peor es que no me daba cuenta. No lo sentía así, pues. Hubo una oportunidad que el mejor amigo de mi segundo novio me dijo: A Danny también lo ven otras mujeres. Ten más pendiente de él. Él te quiere, pero al parecer tu no le das a entender tu interés por él. Yo me decía dentro de mi: Lo mismo que con mi primer novio. Y así… hasta que hubo un tercero. Mi chico de los veintitantos…
Él no fue mi novio, no sé qué coño era, si salíamos o sí era su compañera de sexo y algo más. No sé, en verdad. A él para qué lo iba a celar si no conocía sus amistades de trabajo, ni amigos ni nada. No había de quién celarlo. No tenía FB, no tenía nada de eso. No había problema. Ni al principio cuando salíamos con unas compañeras de trabajo de él, nada. Tiempo después sí, por una foto. Me dio rabia, pero él estaba conmigo pues. Me paraba bolas a mi.
En esas perdidas que se echaba de meses, enamoradísima yo. Hubo otra foto que me hizo arrechar. Había ido a un evento y le tomaron una foto y la descripción decía: con su novia. NUNCA lo olvidaré. Enseguida le escribí y le pedí explicación. Me dijo: Mi linda, era una jodedera, ella es mi amiga…
Excusas al fin, no le creí, pero bueh… ya tenía tiempo desaparecido, qué coño. Lo dejé hasta allí. Entonces, no sé si había prendido mi lección de ser afectiva y más interesada en mis relaciones.
Ha pasado mucho tiempo después de esas relaciones, tres o cuatro años. Y vino este chico. El taliban, jejej. Que a pesar de que no somos novios, salimos/salíamos –ya ni sé qué coño es- me volví celópata,
Yo misma lo acepto. Lo soy y no me da vergüenza admitirlo. Pero es que él, uuiggg, me da arrechera porque él es demasiado cariñoso con sus amigas. Y me entra una arrechera infinita. Entons, me da entender que con todas quiere, que las coquetéa. Y qué coño voy a saber yo con cuál de esas ‘puede’ estar jugándome sucio.
Maldigo Twitter en esos momentos en que léo sus tweets de ‘afectos’ hacia esas carajas. Que más arrechera me da cuando veo su avatar y están buenotas y son lindas.
Sé que celar significa desconfianza, que bla bla bla. Pero el coñoetumadre, como vas a estar escribiéndole vainas que HASTA A MI ME LAS DICES.
“Mami, peor fuera que yo se las escribiera por DM”. Es cierto, por allí me calma la vaina. Pero el hecho es, ¿por qué tienes que responderle así? Además, si sabes que no me gusta, que me arrecha, ¿por qué insiste en seguir respondiendo así? Yo no le escribo con ‘afectos’ a mis seguidores. Por respeto a ti, por respeto que yo sé que no me gustaría que me lo hicieran a mi.
Lo peor es cuando escribe tweets que yo sé que no son para mi porque lo sé. Me hierve la sangre. Entonces, quiere que no le reclame ni un coño. Me ha hecho llorar por esas mariqueras. Porque me duele. Es que sí, duele, porque es como que si estuviesen jugando con uno…
Yo sé que vivo a siete u ocho horas de ti. Y al comienzo estábamos claros que iba ser una tarea difícil esta relación. Que la confianza era primordial. Pero cómo coñoelamadre uno puede tener confianza con alguien que vive diciéndole a todas las mismas vainas que me dices a mi en privado. A ellas se las dices a todo público, pero lo peor es que a mi me lo dices por DM…
Y te dije en unas de mis arrecheras: Eres un copy-paste. Las canciones, las palabras, TODO se las mandas igual…
Y yo pensando que esas canciones que me dedicabas eran solo para mi…
Llámame STALKER, llámame paranóica, loca frenética, llámame como lo que quieras, pero nunca podrás verme la cara de webona…
PD: Si supieras que ya todo esto me sabe tan a mierda. Que ya se me gastaron las ganas de celarte, de desearte y de verte. Y puede que yo haya tenido culpa de todo esto. Que me sienta como me estoy sintiendo hasta ahora. Pero tu también tienes culpa. Yo solo te había pedido un poco de atención por eso de la lejanía y esas cosas. Porque se supone que en este tipo de relaciones mientras más comunicación haya, así la lejanía sea un obstáculito, la comunicación, el interés, el respeto y la confianza son primordiales para que sea más placentero cuando nos veamos en persona.
Celar, cansa, lo sé. Pero yo no podría estar segura con una persona que tampoco me da entender que yo le intereso. Así que, deja tu: “quiérete tu misma” para otro momento, porque esa ya yo me lo sé.
PD2: Me dijiste que ya habrán otras que te toleren esos ‘afecticos’ con otras carajas. Bueno, mira, si les gusta hacerse las cabronas, las felicito. No todas nos gusta tener ese cartelito en la frente y la dignidad debajo de los pies…
PD3: Ya no te daré culit*. CHAO.